La administración de Donald Trump acordó ultimar las protecciones bajo la Endangered Species Act para 11 especies de plantas y animales del sur de Florida, luego de un litigio federal que advirtió sobre su posible desaparición y en un contexto de reversión de normativas ambientales que, según organizaciones expertas, plantea riesgos adicionales para los ecosistemas de la región.
Según informó la emisora pública WLRN, el convenio judicial establece fechas precisas para la protección de diversas especies amenazadas. Al mismo tiempo, la reciente expansión del rango del cigüeñón americano motivó su exclusión de la lista de especies protegidas.
A partir del acuerdo, la agencia federal U.S. Fish and Wildlife Service debe definir antes del 16 de julio la protección para el lagarto Florida Keys mole skink, la serpiente Rim Rock crowned snake y la Key ring-necked snake, todas restringidas a hábitats de los Cayos de Florida y zonas próximas.
Además, ocho plantas raras, incluidas la Big Pine partridge pea y la Everglades bully, recibirán protección a más tardar el 20 de enero de 2027. En 2022, la agencia había propuesto medidas específicas para preservar miles de hectáreas en los condados de Collier, Miami-Dade y Monroe, una decisión que ahora deberá concretarse según los plazos legales.
El litigio fue presentado por la organización ambiental Center for Biological Diversity, representada por la Jacobs Public Interest Law Clinic for Democracy and the Environment de la Stetson University College of Law.
Según la organización, la U.S. Fish and Wildlife Service incumplió los plazos obligatorios de la Endangered Species Act para finalizar las protecciones, mientras las especies enfrentan “amenazas de nivel de extinción” por el desarrollo urbano y el aumento del nivel del mar.
Entre las plantas contempladas en el acuerdo, tres están afectadas por la presencia de la instalación de detención para migrantes “Alligator Alcatraz” en los Everglades.
En paralelo a la ratificación de nuevas protecciones, la administración de Trump finalizó la exclusión del cigüeñón americano (wood stork) de la lista de especies protegidas bajo la Endangered Species Act, pasando a formar parte de las 36 especies que fueron eliminadas del registro federal durante este mandato.
Listada como en peligro en 1984 debido a la pérdida de hábitat en el sur de Florida, la población reproductora de esta especie cayó más del 75% antes de su inclusión; hoy se estima una cifra de entre 10 000 y 14 000 parejas, más del doble que en los años ochenta, según la U.S. Fish and Wildlife Service.
El director de la agencia, Brian Nesvik, aseguró en un comunicado que “la recuperación del cigüeñón es un verdadero éxito de conservación gracias al arduo trabajo de nuestros aliados”. Explicó que la actual administración busca “retirar protecciones federales de especies que ya no lo requieren” y expresó orgullo por el caso de esta ave.
Por su parte, Elise Bennett, directora de Florida y el Caribe de la organización ambiental, advirtió que, aunque el cigüeñón logró expandir su rango, no alcanzó los objetivos de recuperación en el sur de Florida. Criticó las reducciones recientes de regulaciones ambientales por parte del presidente Trump, incluyendo medidas que, según Bennett, “eliminaron protecciones bajo la ley federal de agua de Estados Unidos (Clean Water Act) para los humedales de los que depende el cigüeñón para alimentarse”.
Además, Bennett sostuvo: “La recuperación y estabilidad general del cigüeñón demuestra que la Endangered Species Act puede combatir exitosamente la extinción y llevar especies hacia la recuperación, pero los retrocesos ambientales de la administración Trump generan importantes inquietudes”.
La Endangered Species Act exige que la protección propuesta para una especie se concrete en el plazo de un año. El Center for Biological Diversity apuntó que la U.S. Fish and Wildlife Service no cumplió este requerimiento tanto para el lagarto Florida Keys mole skink como para las dos serpientes y las plantas incluidas en el acuerdo judicial.
Estas especies, todas endémicas del sur de Florida, WLRN destaca que se encuentran presionadas no solo por el avance del desarrollo inmobiliario, sino también por el impacto del cambio climático, que eleva progresivamente el nivel del mar y afecta la viabilidad de sus hábitats.
El caso del cigüeñón americano funciona como ejemplo de éxito relativo en un panorama general de dificultades: aunque su población aumentó tras la inclusión en la lista federal —y se prevé que la exclusión definitiva de protecciones entre en vigor el 12 de marzo—, los impactos ambientales locales y las lagunas regulatorias derivadas de políticas recientes plantean nuevas interrogantes sobre la efectividad y el futuro de la conservación en la región.





