El cantante mexicano Luis Miguel puso a la venta su icónico penthouse en Miami por poco más de 5 millones de dólares, una cifra menor a la que habría desembolsado para recomprarlo en 2021.
La operación ya genera movimiento en el mercado inmobiliario de lujo del sur de Florida, donde los precios dependen cada vez más de la coyuntura económica y la alta competencia entre desarrollos premium.
La propiedad está ubicada en el piso 46 del exclusivo edificio Jade Brickell Bay, una de las torres residenciales más reconocidas de la zona de Brickell.
De acuerdo con reportes, “El Sol de México” adquirió originalmente el departamento en 2004, en plena cúspide de su carrera internacional, por aproximadamente 2.2 millones de dólares.
Con el paso del tiempo, el inmueble se convirtió en una de sus principales residencias en territorio estadounidense. Sin embargo, en 2012 atravesó una etapa financiera compleja que lo obligó a vender la propiedad, presuntamente por un monto similar al pagado inicialmente.
Nueve años después, en 2021, el cantante logró recomprarla. Versiones de agentes inmobiliarios estiman que habría pagado cerca de 7.8 millones de dólares, aunque esa cifra nunca fue confirmada oficialmente.
El penthouse cuenta con:
359 metros cuadrados de superficie
Cuatro habitaciones
Cuatro baños y medio
Amplias áreas sociales
Ventanales de gran formato con vista directa a la Bahía Vizcaína
Uno de los elementos más llamativos es su decoración inspirada en la cultura maya, en la que el artista habría invertido cerca de un millón de dólares. El detalle arquitectónico más emblemático es una pirámide invertida suspendida en el techo de la sala principal, concebida como pieza central del diseño interior.
La propiedad fue considerada por el cantante como un espacio íntimo y simbólico, asociado tanto a momentos de crisis como a su posterior regreso a los escenarios, etapa que revitalizó su imagen pública y su carrera internacional.
A lo largo de los años, la prensa del espectáculo vinculó el inmueble con episodios sentimentales del intérprete, incluyendo relaciones con figuras como Myrka Dellanos y Aracely Arámbula. También circularon versiones sobre desacuerdos con Mariah Carey respecto al uso del departamento.
Ninguna de estas historias fue confirmada por los involucrados, pero contribuyeron a reforzar el halo de misterio que rodea al cantante y a su residencia en Miami.
La diferencia entre el precio actual de venta y el monto estimado de recompra refleja justamente la volatilidad del sector.
Más allá de la cifra, el penthouse mantiene un atractivo singular: combina ubicación privilegiada, diseño arquitectónico distintivo y la carga simbólica de haber sido refugio de una de las figuras más influyentes de la música latina.





