Los multimillonarios del sur de Florida están creando escuelas privadas propias para cubrir la falta de vacantes que afecta a las familias adineradas llegadas a la región. Según The Wall Street Journal, esto ya influye en decisiones de mudanza hacia Miami, West Palm Beach y otros enclaves de alto ingreso.
La presión sobre la oferta existente aparece con cifras concretas en los nuevos proyectos. El promotor inmobiliario Jeff Greene destinó USD 50 millones a la compra de terrenos y construcción de The Greene School, más otros USD 10 millones para otro edificio.
El empresario tecnológico John Marshall cobra cerca de USD 30.000 anuales en BaseCamp305 y paga salarios docentes superiores a USD 80.000, de acuerdo con medios locales como NBC Miami.
El problema no es tanto el costo para las familias que se trasladan hacia el sur de Florida, sino la falta de oferta. Las escuelas privadas del área están completas, varias se expanden y aun así no tienen suficientes pupitres para los hijos de ejecutivos recién trasladados.
En West Palm Beach, Greene aseguró a The Wall Street Journal que detectó la escasez poco después de mudarse desde California. Su respuesta fue crear un campus privado desde preescolar hasta 12º grado en el que cada curso tiene dos docentes y las actividades escolares se prolongan hasta que los alumnos son llamados a una fila digital cronometrada para la salida.
Este proyecto con el campus de The Greene School combina rasgos de centro tecnológico y de campamento de verano: ofrece clases de impresión 3D, simuladores de vuelo, una academia de tenis y veleros. Un grupo de estudiantes construye además un avión pequeño desde cero, que, según los propios alumnos citados por el diario, será certificado por la Administración Federal de Aviación.
Para asegurar el terreno en West Palm Beach, Greene empezó con la compra de un concesionario de autos abandonado y luego amplió el predio a siete acres (equivalentes a 2,8 hectáreas), mediante la adquisición de negocios vecinos, incluida una empresa de techado, según The Wall Street Journal.
La escuela cobra USD 50.000 al año, aunque casi la mitad de sus alumnos recibe ayuda financiera. Greene manifestó en el diario neoyorquino que está cerca del punto de equilibrio tras haber perdido antes USD 2 millones anuales.
Florida aprobó recientemente una serie de leyes para aliviar el costo de la educación privada, incluida una que otorga vales anuales de unos USD 8.000 por estudiante a las familias que optan por escuelas privadas, de acuerdo con The Wall Street Journal. Aun así, entre los más ricos, el obstáculo principal sigue siendo la escasez de plazas.
Marshall, fundador de BaseCamp305, manifestó en NBC Miami que su motivación surgió al revisar qué quería para la educación de una de sus hijas cuando cumplió cuatro años: “Cuanto más profundizábamos en lo que queríamos en una escuela, más pensábamos que debíamos hacer la nuestra”.
La escuela abrió en 2019 y tres años después consiguió una sede permanente cerca de Collins Avenue y la calle 23 en Miami Beach. Actualmente recibe a unos 50 estudiantes con un plan de estudios centrado en emprendimiento, aprendizaje basado en proyectos y presentaciones, mientras la tecnología ocupa un lugar central con robots e impresoras 3D.
Marshall también planteó para The Wall Street Journal que el modelo no busca una rentabilidad inmediata: “Así es como históricamente se han fundado las escuelas privadas”. Añadió que nacen de familias que intentan cubrir una necesidad y luego se expanden con el tiempo.
También definió la aspiración del proyecto: “Los emprendedores están llegando con una visión de hacia dónde va el mundo. No hay nada de malo en aportar más dinamismo. Cuando se construyen escuelas, se quiere que el nivel suba para todos”.
BaseCamp305 comenzó alquilando un piso en el edificio de oficinas de Emilio Estefan y hoy opera dos campus: uno en Collins Avenue para preescolar a segundo grado y otro al oeste de Fifth Street para tercero a quinto, según Telemundo 51.
Después de cinco años de idas y vueltas, construye una tercera sede de varios millones de dólares para ampliar la oferta a niveles superiores, con nuevas aulas, espacio exterior y un área de eventos para uso comunitario, prevista para el otoño.
Marshall describió el principal obstáculo en declaraciones a NBC Miami: “Los precios del terreno son astronómicos. Pero, simplemente lograr que algo se haga lleva mucho tiempo, mucha energía y, hasta cierto punto, mucha fricción con la comunidad y la ciudad. Creo que ese fue un gran desafío para nosotros”.





