Miami Dade exigió que los terrenos del Alligator Alcatraz ahora se entreguen para un nuevo propósito

El pasado 24 de junio, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció el cierre del centro de detención de migrantes considerados ilegales conocido como Alligator Alcatraz. Las instalaciones funcionaron menos de un año, casi siempre en medio de la polémica. Un día después, la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, pidió que el predio pase al sistema de parques nacionales.

Al anunciar el cierre, DeSantis defendió la iniciativa. “No cabe duda de que esta misión ha hecho que el estado de Florida sea más seguro; hasta ahora, esta instalación ha llevado a casi 21.000 deportaciones de personas que, en su mayoría, habrían sido liberadas en la sociedad de Florida si no existiera este espacio», dijo.

Agregó que el cierre responde a que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) cuenta con recursos suficientes para gestionar las detenciones sin depender de este centro temporal. Aunque inicialmente algunos traslados fueron vinculados al inicio de la temporada de huracanes, indicó que la decisión forma parte del fin de las operaciones del complejo.

El South Florida Detention Center, ubicado en los Everglades, había recibido fuertes críticas de abogados, familiares de detenidos y organizaciones de derechos humanos por las condiciones de alojamiento y el trato a los detenidos.

Luego de conocer el cierre definitivo de Alligator Alcatraz, la alcaldesa Levine Cava dijo que quería que el aeropuerto y las 17.000 hectáreas de humedales que lo rodean pasaran a formar parte del Servicio de Parques Nacionales (NPS), que administra la Reserva Federal Big Cypress, la cual rodea el sitio de Alcatraz y forma parte de los Everglades.

Según un artículo del Miami Herald, en un memorando, Levine Cara expresa: “El eventual cierre y desmantelamiento de las instalaciones de Alligator Alcatraz representaría una oportunidad histórica para proteger permanentemente estas tierras y contribuir de manera significativa a uno de los esfuerzos de restauración ambiental más ambiciosos del país”.

Esta es una propuesta que un partidario de DeSantis le hizo a Levine Cava hace varios años, aunque nunca pasó de las conversaciones preliminares. Aunque el memorando no menciona el valor del extenso terreno que rodea al Aeropuerto de Entrenamiento y Transición Dade-Collier, es posible que ascienda a unos 200 millones de dólares.

De todas formas, Levine Cava aclaró que Miami-Dade no puede vender el aeropuerto ni los terrenos circundantes al Servicio de Parques Nacionales, porque la agencia federal solo aceptaría una donación. Las normas federales sobre los bienes utilizados para la aviación también impiden que Miami-Dade done la propiedad.

Por ello, Miami-Dade necesita de un comprador para el terreno, que luego debería donarlo al NPS. Antes de que el predio fuera incautado por el estado para instalar Alligator Alcatraz, la alcaldesa decía que el mejor comprador sería el propio gobierno. En 2020, hubo negociaciones para que Florida comprara el terreno, mantuviera el aeropuerto como depósito y centro de entrenamiento y donara el resto para la Reserva Big Cypress.

El complejo fue construido en tiempo récord en una zona, rodeada de pantanos habitados por caimanes, una característica que dio origen al apodo de Alligator Alcatraz. El presidente Donald Trump visitó el lugar el 1 de julio de 2025, apenas dos días antes de su inauguración.

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