El futuro del Miami Marine Stadium se definirá el 18 de agosto, cuando los votantes de Miami decidan en una elección especial si la ciudad firma un acuerdo de largo plazo para operar y reactivar el recinto, cerrado desde 1992, en una votación que puede abrir el camino a una restauración valuada en USD 65 millones.
La consulta plantea si la ciudad debe autorizar un contrato de gestión con Global Spectrum L.P., una filial de Oak View Group, para activar y administrar eventos en el Historic Miami Marine Stadium y en el Flex Park, ubicados en 3501 Rickenbacker Causeway; la decisión se tomará en las urnas y definirá si el proyecto avanza bajo los términos previstos.
Según la redacción del material electoral, el esquema económico del acuerdo asigna a la ciudad el 93% de la facturación bruta de todos los eventos, una vez descontada una cuota mensual de gestión de USD 33.333, además del 85% de los ingresos por patrocinios. La misma propuesta contempla que el operador aporte hasta USD 10 millones para la restauración del estadio.
El concejal Damian Pardo dijo al medio que la renovación “se estima en unos USD 65 millones” y que podrían pasar cerca de cinco años hasta que el proyecto genere ingresos suficientes para que la ciudad avance a la siguiente fase de las obras.
En ese planteo, el referendo del 18 de agosto aparece como la instancia que habilita —o frena— el acuerdo de operación a largo plazo y, con ello, la posibilidad de reactivar un espacio que hoy permanece fuera de uso.
Si el plan avanza, el recinto y el parque contiguo quedarían bajo gestión privada una vez concluida la restauración, de acuerdo con el esquema propuesto.
El estadio permanece cerrado desde el huracán Andrew de 1992
Una multitud sentada en un estadio al aire libre frente a una bahía con embarcaciones. Al lado, un escenario con techo a rayas y un grupo de personas
En ese período, buena parte de sus superficies fue cubierta por grafitis, mientras el debate sobre su recuperación se mantuvo abierto.
Antes de su cierre, el recinto había recibido durante décadas conciertos, regatas, combates de boxeo y actividades comunitarias. Parte de esa historia incluye un concierto con entradas agotadas en 1985 en el que Jimmy Buffett se arrojó al agua desde el escenario, un episodio que quedó asociado a la memoria del lugar.
El estadio también apareció en la película Clambake, protagonizada por Elvis Presley y estrenada en 1967.
El edificio fue construido en 1963 por el arquitecto cubano-estadounidense Hilario Candela. Su diseño se distinguió por un techo de hormigón en voladizo y por unas gradas que se extienden directamente sobre la bahía de Biscayne, un rasgo que lo convirtió en una estructura frente al mar.
El cierre en 1992 marcó el inicio de una etapa de abandono que se extendió durante más de 30 años. En ese lapso, el estadio se mantuvo sin actividad regular y acumuló deterioro, mientras distintas iniciativas buscaron sostener la idea de su recuperación.
La campaña patrimonial abrió el camino para la restauración
El impulso para preservar el recinto llegó de Don Worth, conservacionista y cofundador de Friends of Miami Marine Stadium (Amigos del Miami Marine Stadium). Worth encabezó una campaña para obtener la declaración de monumento histórico y conseguir financiación para el predio.





